La imperiosa necesidad de trascender los límites partidarios.





La cultura política en el Paraguay desde siempre se caracterizó por lo adversarial, por el conflicto, por la defensa a ultranza de la parcela que corresponde a cada sector político. Posiblemente de un tiempo a esta parte dicha actitud mezquina se haya profundizado a niveles en los que hoy nos encontramos.

La particularidad actual en cuanto al funcionamiento de los partidos políticos, es el fraccionamiento interno de los mismos, quizá como nunca lo que hoy tenemos son partidos políticos con poderes policentricos, lo cual dificulta enormente la posibilidad de consensos legítimos y sostenibles en base a planes de interés nacionales. 

La reciente consulta realizada en el PLRA evidencia lo que se está planteando, altos niveles de confrontabilidad interna,  un proceso viciado desde el inicio, con un Tribunal Electoral Independiente integrado en su amplia mayoría por referentes de un mismo sector y una conducta impropia de parte de los candidatos, declarándose ganadores sin esperar los resultados del Tribunal Electoral.

En este caso la experiencia pudo haber sido altamente positiva, y ejemplificadora, un partido centenario, que reconociendo la crisis de legitimidad existente se abre a la consulta ciudadana para elegir nada más y nada menos a su candidato a la Presidencia de la República.

Lamentablemente por sobre esta posibilidad se impone la realidad de los hechos, una sensación de malversación de la voluntad popular, manejos poco transparentes del órgano encargado de garantizar el conteo de los votos, y nuevamente una amplia porción de la ciudadanía defraudada de sus referentes políticos, lo cual agranda la brecha de desconfianza entre la acción política y la sociedad.

El Partido Colorado, no es la excepción, condicionado también por fracciones internas se desangra en la lucha por los intereses sectoriales en detrimento del establecimiento de políticas a largo plazo y agendas de desarrollo que puedan orientar a la ciudadanía hacia donde se deben dirigir los esfuerzos.

Ya Teodosio González en su libro “Infortunios del Paraguay” advertía sobre la incapacidad de los dirigentes políticos en nuestro país para establecer acuerdos, agendar temas comunes de interés nacional y trabajar sobre ellos, al respecto sostenía cuanto sigue:”Desde la conclusión de la guerra, los destinos del Paraguay han estado en manos de politiqueros y no de políticos. Después de sesenta años de acción, en que los partidos políticos en el Paraguay se sucedieron, sumándose, restándose, multiplicándose y dividiéndose, se puede afirmar que ellos pensaron menos en la patria, que en sus círculos y en sus personas y que no emplearon el poder, sino para aprovecharse de sus ventajas.”

El País necesita hoy, quizá como nunca, de sus mejores hombres y de los mayores sacrificios.
Analizar los acontecimientos desde la óptica de una visión país que trascienda lo meramente partidario, es una deuda pendiente de nuestra clase política.

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