Sobre candidaturas improvisadas.



Días de mucho movimiento en el tablero político electoral. Las candidaturas se van confirmando, los partidos y movimientos van definiendo sus chapas electorales algunos de ellos apelando a figuras por fuera del sistema político, los conocidos “outsiders” que ya hace un buen tiempo se vienen imponiendo no solo en nuestro país sino también en algunos países vecinos.
Modelos, futbolistas, periodistas de la farándula, empresarios, van incursionando en la política casi sin querer (lo confirmo Mario Ferreiro al aceptar que fueron “insistentes y persistentes” los pedidos para su lanzamiento a la política) en muchos casos sectores políticos desgastados recurren a estas figuras para recuperar la atención del ciudadano y sobre todo captar su voto.
Nuestro país no es la excepción, a la candidatura de un empresario tabacalero  y deportivo, se sumo en un momento la de un pastor, y ahora se suma la de un conocido comunicador, muy respetado y querido en el medio televisivo y radial, pero, como en los casos anteriores, con nula trayectoria en política, y mucho menos experiencia en la administración publica.
En democracia no puede discutirse el derecho de todo ciudadano a presentarse a cargos electivos, finalmente, el elector es quien decide libremente por aquel candidato que mas le convence, todo ciudadano interesado en presentarse a cargos electivos, que no tenga restricciones legales, puede hacerlo, es valido. Sin embargo el mensaje preocupante, más allá de la opción de cada ciudadano, es que ante la carencia de referentes políticos validos, se deben “inventar” candidatos atractivos para el electorado, y esto, con herramientas como el marketing electoral y las estrategias de campaña hoy día no es complicado. No importa la trayectoria, ni la altura moral, ni las capacidades de estadista de la persona, importa su poder de atracción en base a elementos ajenos a la actividad política.
Lo complicado viene luego, cuando una vez electos, estos candidatos se encuentran con la responsabilidad de administrar el Estado, le paso a Fernando Lugo que al asumir sin una agenda o proyecto claro, llevo al país a una situación de desgobierno, que culmino con los hechos de junio de 2012, logrando con esto instalar el desencanto ciudadano con la democracia.
Hoy no se presentan programas ni planes de gobierno, los candidatos y sus respectivos sectores políticos lejos están de preocuparse por hacerlo, todo lo contrario, de forma premeditada vacían de contenido el discurso político asimilándolo a un mensaje estándar donde pretenden decir mucho sin decir absolutamente nada, ubicándose de esta forma en una posición neutral donde pretenden gustar a todos sin asumir compromisos ni opciones que pueda identificarlos con tal o cual ideología o signo político.
El desencanto ciudadano por la política tiene que ver en parte y fundamentalmente con este hecho, los dirigentes, quienes son los encargados de convencer, movilizar y despertar el fervor cívico se encargan sistemáticamente de hacer lo contrario, afectando a la democracia con una conducta pusilánime, rastrera y servil que deslegitima a la actividad política.
No podemos seguir improvisando como sociedad al momento de optar por quienes deben administrar lo publico, con las opciones tomadas en el pasado ya es suficiente para darnos cuenta que no es el mejor camino. 

Comentarios

  1. Artìculo de mucha actualidad. Debemos aprender para el 2018 de las experiencias que ya hemos tenido al respecto. Ojala asi sea.

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