Democracia = Compromiso y Responsabilidad
La marcha ciudadana registrada días pasados significó muchas cosas. En primer lugar una señal de alerta para el Presidente de la República de que existe un pueblo que está vivo, una masa de ciudadanos y ciudadanas pensantes, crítica y atenta a lo que acontece en la realidad política cotidiana.
Significó también una ruptura con aquel viejo lema de que tenemos una sociedad dormida, la convocatoria que registró esta marcha fue una sorpresa para muchos, incluidos el Presidente y su círculo de poder más cercano, entre ellos el propio Herminio Cáceres que en su "particular" lenguaje, como nos tiene acostumbrados, había dicho que ..."la marcha y esas cosas de la oposición son puro bla bla..." una respuesta pobre y poco seria, que se suma a anteriores frases célebres esgrimidas por el político colorado, hasta hace poco presidente de su partido.
Esta era la actitud previa a la marcha de parte del círculo de poder nicanorista, seguramente esa actitud soberbia y prepotente de desmeritar a la ciudadanía se mantiene, pero ya no con la misma fuerza. Luego de observar la indignación ciudadana, esa actitud se transforma en una fachada tras la cual se oculta un miedo latente, una sensación de intranquilidad por no poder manejar la conciencia del pueblo como a ellos les hubiese gustado.
Y quizá sea este el aporte más importante, más trascendente, de la marcha ciudadana, la advertencia a la clase política, el mensaje claro que evidencia un compromiso ciudadano clave en procesos democráticos donde la RESPONSABILIDAD de establecer las reglas del juego y velar por su efectivo cumplimiento es de todos los ciudadanos.
Eso es lo que significa aquella definición tan conocida que se hace de la democracia... "el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo". El gobierno del pueblo y por el pueblo significa que los ciudadanos de una sociedad democrática comparten los beneficios, pero así también las cargas de la misma, y esto es lo que definitivamente tenemos que aprender en el Paraguay.
La democracia es un sistema que ofrece la oportunidad de tener éxito y el riesgo de fracasar, nada puede garantizar por sí misma, la responsabilidad y el compromiso del ciudadano juegan un papel determinante en la consolidación y el desarrollo del ideal democrático.
Es por esto que acontecimientos cívicos como el reciente son tan importantes, porque además de servir como límite al poder absoluto que quiera ejercer la autoridad de turno potencia el compromiso del ciudadano, quien es finalmente el que debe asumir la responsabilidad del destino de la sociedad en la que ha elegido vivir.
Alexis de Tocqueville, el gran observador político francés del siglo XIX, escribió: "En ningún país son más necesarias las asociaciones, para prevenir el despotismo de alguna facción o el poder arbitrario de un príncipe, que en las naciones democráticamente constituidas".
(*) Abogado
Esta era la actitud previa a la marcha de parte del círculo de poder nicanorista, seguramente esa actitud soberbia y prepotente de desmeritar a la ciudadanía se mantiene, pero ya no con la misma fuerza. Luego de observar la indignación ciudadana, esa actitud se transforma en una fachada tras la cual se oculta un miedo latente, una sensación de intranquilidad por no poder manejar la conciencia del pueblo como a ellos les hubiese gustado.
Y quizá sea este el aporte más importante, más trascendente, de la marcha ciudadana, la advertencia a la clase política, el mensaje claro que evidencia un compromiso ciudadano clave en procesos democráticos donde la RESPONSABILIDAD de establecer las reglas del juego y velar por su efectivo cumplimiento es de todos los ciudadanos.
Eso es lo que significa aquella definición tan conocida que se hace de la democracia... "el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo". El gobierno del pueblo y por el pueblo significa que los ciudadanos de una sociedad democrática comparten los beneficios, pero así también las cargas de la misma, y esto es lo que definitivamente tenemos que aprender en el Paraguay.
La democracia es un sistema que ofrece la oportunidad de tener éxito y el riesgo de fracasar, nada puede garantizar por sí misma, la responsabilidad y el compromiso del ciudadano juegan un papel determinante en la consolidación y el desarrollo del ideal democrático.
Es por esto que acontecimientos cívicos como el reciente son tan importantes, porque además de servir como límite al poder absoluto que quiera ejercer la autoridad de turno potencia el compromiso del ciudadano, quien es finalmente el que debe asumir la responsabilidad del destino de la sociedad en la que ha elegido vivir.
Alexis de Tocqueville, el gran observador político francés del siglo XIX, escribió: "En ningún país son más necesarias las asociaciones, para prevenir el despotismo de alguna facción o el poder arbitrario de un príncipe, que en las naciones democráticamente constituidas".
(*) Abogado
Camilo J. Filártiga Callizo (*)
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