LA ENMIENDA CONSTITUCIONAL Y EL MODELO DE DEMOCRACIA

Finalmente el Frente Guasu entregó al Senado formalmente las cerca de 100.000 firmas a favor de introducir la reelección del presidente de la República por vía de la enmienda constitucional, algo que no condice en absoluto con lo dispuesto en nuestra Carta Magna y que, por lo tanto, representa un intento abierto de violentar las disposiciones constitucionales alentado por reconocidos políticos oficialistas, y prestigiosos juristas, que nada más hace 5 o 6 años atrás sostenían la posición exactamente contraria a la que hoy defienden.

Más allá de entrar en consideraciones sobre esto último, quisiera apuntar la reflexión de fondo hacia el modelo de democracia.

Lo que el Frente Guasu y ciertos sectores de izquierda defienden es el modelo de la democracia directa, refrendaría, en la cual el ciudadano asume una participación directa en la discusión y toma de decisión de los grandes temas, más allá de las disposiciones constitucionales, estructuras normativas e institucionales, ellos defienden la participación popular, si bien expresan una preferencia por el sistema democrático, se distancian y reniegan del modelo actual de democracia representativa, electoralista.

Así como la participación ciudadana limitada al ejercicio electoral de votar cada cierto lapso de tiempo es insuficiente para mejorar los niveles de calidad democrática también es cierto que desconocer los postulados constitucionales y arrasar con la institucionalidad en beneficio de mayores espacios para la participación tampoco parece ser la mejor fórmula. Sobre este punto, Giovanni Sartori expresa: "la invitación a participar más es meritoria, pero si se hincha desmedidamente, como si toda la democracia pudiera resolverse en la participación, es una recaída infantil e impracticable de hecho que nos propone a un ciudadano para servir a la democracia, en lugar de una democracia que existe para servir al ciudadano".

Existe actualmente toda una tendencia a desprestigiar el modelo actual de democracia, electoralista, limitada y todo lo demás, dicho intento es justo en parte, pero al mismo tiempo es un desprestigio inmerecido cuando se trata de exigir al sistema democrático aquello que no está en condiciones de dar.

Hacemos responsable a la democracia de todos los males que como sociedad vivimos: pobreza, inseguridad, falta de educación, falta de empleo... todo un escenario negativo que deslegitima a la democracia en sí misma, a decir del mismo Sartori "el descrédito que deriva de un perfeccionismo que eleva la apuesta sin cesar es inmerecido" y en esto si debemos ser cautelosos, buscando el perfeccionamiento, una supuesta "mejor democracia" reventamos la democracia en si misma, y si bien lo que hoy tenemos es limitado y puede mejorarse, también aquello que venga a suplantar el modelo actual puede ser mucho peor y convertirse en un experimento democrático con nefastas consecuencias.

Una cosa es quejarse contra el funcionamiento del sistema democrático y sus instituciones, pero otra muy diferente es hacerlo contrariando los principios democráticos elementales.

La apuesta del Frente Guasu se orienta en ese sentido, no están convencidos del modelo representativo y el intento de instalar la reelección por la enmienda es una prueba de ello. A costa de la Constitución Nacional y del Estado de Derecho pretenden incorporar las "supuestas" demandas ciudadanas. El verdadero peligro que amenaza a una democracia que oficialmente ya no tiene enemigos no está en la competencia de contra ideales, está en reclamar una "verdadera democracia" que trasciende y repudia la que hay.

Abog. Camilo J. Filártiga Callizo.

Director Centro de Políticas Públicas (CPP) UCA

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